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En otoño sigue una rutina saludable de alimentación y ejercicio

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  • En Salud
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  • Publicado el 06-11-2017
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El otoño es una época de cambios, los días son cada vez más cortos y volvemos a las rutinas: estudios, trabajo, tareas en el hogar… y también a los buenos propósitos como regresar al gimnasio o cuidar nuestra dieta. 

Según los nutricionistas, debemos llevar una alimentación sana y equilibrada, y no solo durante esta época del año, pues nos va a repercutir en la salud, el estado de ánimo, el sistema inmunológico, especialmente sensible con la bajada de las temperaturas, el descanso. Por lo que debemos seguir una rutina saludable de alimentación y ejercicio.

Te ofrecemos unos sencillos consejos a seguir:

  • Consume alimentos de temporada. Son los que mejor mantienen sus propiedades nutricionales (vitaminas, minerales, fibra), además de su textura, color y sabor natural. Han seguido su proceso de crecimiento y maduración natural sin la utilización de métodos artificiales que lo aceleren.
  • Realiza alguna actividad física. La práctica de actividad física es necesaria para mantenerse en buena forma, mejorar nuestro estado anímico, fortalecer huesos y músculos, reforzar el sistema inmunológico y prevenir enfermedades. Si lo tuyo no es el gimnasio, te recomiendo que incorpores en tu rutina alguna actividad que te guste: yoga, pilates, natación, bici, senderismo…
  • Acuéstate temprano. Aprovechando que en otoño tenemos menos horas de luz un buen propósito es irnos a la cama antes para descansar de manera adecuada. Está demostrado que dormir poco, además de afectar a nuestro rendimiento y actividad durante el día, también está relacionado con mayor riesgo de sobrepeso.
  • Planifica tus comidas. Haz la lista de la compra de todo lo que vayas a necesitar durante la semana. En ella deben predominar los alimentos vegetales (frutas y verduras de temporada, legumbres, cereales integrales, frutos secos…). Evita comprar productos procesados (embutidos, galletas, cereales de desayuno comerciales…).

Y recuerda consumir:

  • Legumbres, como mínimo, tres veces por semana, elaboradas de manera sencilla como plato principal o junto con una buena ración de ensalada.
  • Frutas enteras, no zumos, por lo menos tres veces al día, consumidas como tentempié de media mañana o merienda, en el desayuno o como postre en las comidas.
  • Alimentos frescos, no procesados.  
  • Pescado (blanco y azul) con más frecuencia que carne.  
  • Aceite de oliva virgen extra en crudo, como aliño.

Fuente: eldistrito.es